11.9.08

Y quiero ponerle cerrojos...

Quiero una puerta, una puerta muy especial… grande, fuerte, única y preciosa, pues lo que se esconde tras ella no merece menos.

Y quiero ponerle cerrojos, que sea una puerta con muchos cerrojos, cerrojos de hierro, que no se oxiden con el tiempo, cerrojos que impidan que la puerta se abra y se escape la magia de su interior, la vida y felicidad que se guardan tras la puerta.

Quiero ponerle cerrojos, cerrojos a la puerta de mi memoria, que se guarden para siempre ahí mis recuerdos, intactos e impecables como lo están ahora. Recuerdos que son míos, sólo míos, pues yo soy la que vive con ellos, con los cinco sentidos, soy la que los ve, los huele, los siente, los oye y le da sabor….sabor dulce….siempre dulce…aunque cuando dejo de vivir a través de esos recuerdos y choco de frente con la realidad que me rodea, el sabor se vuelva amargo…muy amargo.

Quiero cerrojos para la puerta de mi memoria, para que el tiempo no se lleve mis recuerdos, que es lo más bonito que dejaste para mí, recuerdos de momentos cargados de alegría, felicidad y mucho, mucho cariño y amor.

Que nada ni nadie me borre todo eso que he vivido, que hemos vivido contigo, que en un espacio de mi memoria se guarden estos recuerdos para el resto de mi vida. Que la puerta y los cerrojos lo protejan del olvido del paso del tiempo y me permitan acercarme a ellos cuando más lo desee. Pues, con mis recuerdos podré sentirte cerca, escuchar tus carcajadas en mis momentos felices y tus caricias cuando más lo necesite. Con mis recuerdos, podré compartir con los demás todo lo he vivido junto a ti y todo lo que me enseñaste y podré contar a los que no te conocieron la afortunada que he sido por tener un padre como el que he tenido.

…Y ahora que abro los cerrojos y la puerta de mi memoria te veo sonreír... nervioso, inquieto como lo estoy yo …como lo estábamos el año pasado cuando viví junto a ti la misma situación que vivo en estos días. Muchos besos y gracias por tanto amor que nos diste.

9.9.08

Un, dos, tres...¡ D e s p i e r t a !

Abrí los ojos...¿ acababa de sufrir una hipnosis ? No sé cómo explicar la experiencia...Se supone que no debería recordar nada...¿ eso ocurre en las regresiones, no en los trucos de magia?..No sé, sinceramente, pero fue una sensación rara, entre sentirme payasa o hipnotizada...

Quizás lo más prudente es empezar desde el principio...¿ cuando el mago llegó a nuestra mesa en aquella humilde terraza veraniega....o cuando me instó a que participara en su truco...? La cuestión es que allí estaba yo...de pie... frente a todas aquellas personas que nos acompañaban en la velada...o frente a una avenida muy transitada, digamos con un tráfico fluido e incesante...

¡ M a n o s a r r i b a ! ( Dios, haber si se trata de un atraco...), ¡ M a n o s e n l a n u c a ! ( Oh, oh se pone fea la cosa...¿policía?) y ¡ C R A C K ! Sí, eso ocurrió, acabó con todas mis contracturas musculares y tensiones corporales...Todo un mago-fisio...¿ R e l a j a d a? ( Sí, claro, me has hecho un gran favor...)...Y a h o r a M Í R A M E F I J A M E N T E...¡ Imposible! Con su dedo en mi entrecejas, con su mirada penetrante...y risas al fondo...imposible...


Ya está, ya sé lo que falló...Aish, es que faltaba el mágico colgante en forma de cruz...( ¿ cruz? ) y sentada, con un cogante en mis narices, como si se tratara de un péndulo...Empezó de nuevo su hipnosis...Bla bla bla...A l a d e t r e s c e r r a r á s l o s o j o s...(Hombre, liberada de tensión muscular, tu con tu soniquete, mirando a ese péndulo y tu mano apretándome el entrecejo...o los cierro o me crucifican...). Sí, mea culpa, los cerré...Me dejé llevar...Hice todo lo que me indicó...Entrelacé mis manos...me imaginé todo lo que él me iba relatando...( en resumidas cuentas, se supone que mis manos estaban pegadas con pegamento...y no las podría despegar...). Me apretó mis manos con las suyas y ... A h o r a t e c o s t a r á d e s p e g a r l a s...Uy, Uy...No puedorrr...¿ T e c u e s t a, e h? Nada, mis manos pegadas...hasta que yo las quise despegar...Necesitaba darle emoción...

U n, d o s, t r e s... ¡ D E S P I E R T A !

6.9.08

Frato... nos hace reflexionar
























Miramos las viñetas de Francesco Tonucci (Frato), nos reímos, apreciamos lo ingeniosas que son....¿¿y??... Nos damos cuenta que esa crítica va directa a nosotros, a los educadores, padres, madres o tíos... al mundo que le ofrecemos a nuestros queridos pequeños... un mundo, una realidad que desgraciadamente a veces se parece bastante a lo que dibuja Frato en sus viñetas. ¿Y qué hacemos? Pues reflexionar, viendo la vida con ojos de niños... aprendiendo a ser mejores personas, mejores educadores.




4.9.08

Una clase de inglés..."magistral"

video

No lo he podido evitar...ver esta excelente lección de inglés...y no lo he podido evitar...colgarla para compartirla...y no lo he podido evitar...es una excelente lección de humor...de la que a veces carecemos...y no lo he podido evitar...no he parado de reir...Ahora sí, aprended aprended

3.9.08

Querida maestra...

Hace tiempo que ocurrió este acontecimiento, pero sin duda, aunque pase el tiempo, ahí sigue vigente en nuestro recuerdo...Ahí va un trocito de ello...



Era un día soleado, las calles utreranas decoradas con motivos navideños estaban pobladas de niños que salían de la escuela, las madres los seguian atentos con la mirada y escuchaban con entusiasmo y asombro la de cosas que habían aprendido ese día; otros tomaban el sol sentados en un banco o aprovechaban para hacerse alguna foto que le recordase aquel momento caracol; o bien, esperaban con ansias a una amiga especial, que ejercía allí su profesión de maestra.

Pastora, así se llamaba aquella joven que en su rostro dibujaba una sonrisa al ver a su dos amigas sentadas en un banco, una en la parte del respaldo, gesticulando y enseñando con orgullo su combinacion tan original: zapatos de cuadros y calcetines de circulos y otra, sentada a su lado, observando a los que pasaban a su alrededor y hablando animadamente de lo mucho que ansiaban ver a la maestra. Estando en tales pensamientos, Claudia, la chica de los zapatos, advirtió la presencia de Pastora, y haciendo un esfuerzo sobrenatural guardaron las apariencias para que la gente no advirtiera que tras esos semblantes sosegados y sonrientes existía una gran alegria y una locura innata al verse de nuevo. Pasearon por los alrededores hasta encontrar un lugar acogedor para poder hablar, contarse sus cosas y para hacer del almuerzo una velada genial. Unas tapas convertidas en platos, unos refrescos que le dieran jugo para seguir gastando saliva hablando y unos chipirones enormes espinados que hicieron cometer a sus degustadores inmensas incorreciones en la mesa, pero que obviamente les era necesario hacer.

Tras ello, un buen café culminó la velada, corta, cortísimaa, tanto que se quedaron con ansias de pasar más tiempo así fuera contemplando las ventanas del cole, aquel lugar donde Pastora se introducía levantando la mano y haciendo ademán de gratitud. Pero más agradecidas estaban sus amigas por haberle concedido ese tiempo para poder estar juntas. Esto serïa el principio del comienzo, sabían que no podían dejar de repetir aquello en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento, sin dejar pasar tanto tiempo para verse y notar el apoyo de unas y otras. Claudia y Lucía(nombre más de culebrón) se fueron a su lugar de origen, la biblioteca, su hogar en los últimos días, donde pasaban horas pegadas a los libros aunque la mayor parte del tiempo pensaban en las musarañas. Esperaban que más tarde se volviesen a reencontrar con Pastora, a su vuelta a la ciudad en tren. Y así fue, ya oscurecida la tarde, Pastora las avisó y se fueron juntas de vuelta a casa tropezando en el camino con Paula, a la que Claudia no dudó en alertarla de que llevaba un felpudo en su cabeza, algo que la destacaba en la oscuridad y entre toda la gente. Paula sonrió e intentó ignorar sus comentarios, aludiendo a sus paseos de leyes continuos.

Menuda historia es ésta, la de tres "paguis" que luchan contra viento y marea por mantenerse unidas, por notar el apoyo y el cariño de unas y otras y por hacerse respetar entre la muchedumbre. Unas serán maestras, otras asesorarán a los asalariados y otras buscarán un lugar en el mundo´donde poner su granito de arena. Pero siempre serán amigas, se tendrán unas a otras y soñarán juntas por cumplir sus sueños y sus objetivos...su vinculo es más fuerte que un roble y ni la sierra mas dura y enorme del mundo les cortaría el tronco donde crecen cada día sus ramas de la hermandad, el cariño, el respeto y el culto por la vida que desean...

Si os interesa saber cuales fueron sus aventurados encuentros...no habrá que esperar mucho porque ya han pedido a la luna que medie con el sol y haga los días más largos para poder encontrar un momento que les haga sentir el calor de la amistad...

2.9.08

"Palabras de amor, sencillas y tiernas..."

Todos hablamos, pero no todos lo hacemos bien. Hablar bien no es solo construir frases correctas y usar palabras precisas, hablar bien es ser oportuno, decir lo que se debe decir y callar lo que se debe callar, hablar es ser prudente y también ser valiente.

Cuando expresamos sentimientos casi siempre lo hacemos con palabras. Hablando podemos mostrar nuestra simpatía o nuestra crueldad, somos generosos o vengativos, una palabra nos hace dulces, groseros o tontos. El arma que llega más lejos es la palabra, es conversar (que es hablar después de escuchar y escuchar después de hablar).
Pero el lenguaje tiene sus territorios, como las estaciones del año tienen sus modas. No se lleva un abrigo en verano, como no se tutea a un ministro al que se saluda por primera vez. Tampoco las palabras son iguales en todas las situaciones, tienen que adaptarse a los momentos y a los destinatarios y en cada caso valen indistintamente para decir y para ocultar. La política, la publicidad o el amor lo tienen claro porque en sus ámbitos se transita mejor con la ayuda del lenguaje. La resonancia inconsciente de las palabras la dominan los publicitarios que saben decir mucho con muy poco. "Si te pega, no te quiere", rezaba uno de los más directos mensajes del Instituto de la Mujer contra los malos tratos. "No se es más hombre por tener la piel más seca", afirmaba un anuncio de cosmética masculina atacando los prejuicios machistas. Con mayor trascendencia, igualmente la política acude al refugio del lenguaje y censura justo esa palabra que es la que mejor describe un mal momento para sustituirla por otra que tramposamente minimiza su impacto.
Las personas corrientes también tenemos que convencer, conmover y expresar nuestros sentimientos con palabras. Sucede, sin embargo, que no siempre acertamos. La timidez o la cobardía impiden a algunos decir lo que sienten, otros no dicen nada porque no sienten y otros no sienten porque no dicen.
El pensamiento y el lenguaje se entremezclan. A veces confundiendo sus dominios. Una palabra de amor declara amor y al mismo tiempo encadena un poco, compromete. Por eso, hay enamorados que no se atreven, pero quien censura sus palabras, censura sus sentimientos. ¿Merece la pena? ¿Hay que ser tan cauteloso? No, no están los tiempos para derrotas solitarias. Todos, salvo los más brutos, sabemos decir, como cantaba Joan Manuel Serrat, palabras de amor, sencillas y tiernas. Y quien más dice, más quiere.
Septiembre 2008 [Psychologies nº 43], Pilar Varela