3.9.08

Querida maestra...

Hace tiempo que ocurrió este acontecimiento, pero sin duda, aunque pase el tiempo, ahí sigue vigente en nuestro recuerdo...Ahí va un trocito de ello...



Era un día soleado, las calles utreranas decoradas con motivos navideños estaban pobladas de niños que salían de la escuela, las madres los seguian atentos con la mirada y escuchaban con entusiasmo y asombro la de cosas que habían aprendido ese día; otros tomaban el sol sentados en un banco o aprovechaban para hacerse alguna foto que le recordase aquel momento caracol; o bien, esperaban con ansias a una amiga especial, que ejercía allí su profesión de maestra.

Pastora, así se llamaba aquella joven que en su rostro dibujaba una sonrisa al ver a su dos amigas sentadas en un banco, una en la parte del respaldo, gesticulando y enseñando con orgullo su combinacion tan original: zapatos de cuadros y calcetines de circulos y otra, sentada a su lado, observando a los que pasaban a su alrededor y hablando animadamente de lo mucho que ansiaban ver a la maestra. Estando en tales pensamientos, Claudia, la chica de los zapatos, advirtió la presencia de Pastora, y haciendo un esfuerzo sobrenatural guardaron las apariencias para que la gente no advirtiera que tras esos semblantes sosegados y sonrientes existía una gran alegria y una locura innata al verse de nuevo. Pasearon por los alrededores hasta encontrar un lugar acogedor para poder hablar, contarse sus cosas y para hacer del almuerzo una velada genial. Unas tapas convertidas en platos, unos refrescos que le dieran jugo para seguir gastando saliva hablando y unos chipirones enormes espinados que hicieron cometer a sus degustadores inmensas incorreciones en la mesa, pero que obviamente les era necesario hacer.

Tras ello, un buen café culminó la velada, corta, cortísimaa, tanto que se quedaron con ansias de pasar más tiempo así fuera contemplando las ventanas del cole, aquel lugar donde Pastora se introducía levantando la mano y haciendo ademán de gratitud. Pero más agradecidas estaban sus amigas por haberle concedido ese tiempo para poder estar juntas. Esto serïa el principio del comienzo, sabían que no podían dejar de repetir aquello en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento, sin dejar pasar tanto tiempo para verse y notar el apoyo de unas y otras. Claudia y Lucía(nombre más de culebrón) se fueron a su lugar de origen, la biblioteca, su hogar en los últimos días, donde pasaban horas pegadas a los libros aunque la mayor parte del tiempo pensaban en las musarañas. Esperaban que más tarde se volviesen a reencontrar con Pastora, a su vuelta a la ciudad en tren. Y así fue, ya oscurecida la tarde, Pastora las avisó y se fueron juntas de vuelta a casa tropezando en el camino con Paula, a la que Claudia no dudó en alertarla de que llevaba un felpudo en su cabeza, algo que la destacaba en la oscuridad y entre toda la gente. Paula sonrió e intentó ignorar sus comentarios, aludiendo a sus paseos de leyes continuos.

Menuda historia es ésta, la de tres "paguis" que luchan contra viento y marea por mantenerse unidas, por notar el apoyo y el cariño de unas y otras y por hacerse respetar entre la muchedumbre. Unas serán maestras, otras asesorarán a los asalariados y otras buscarán un lugar en el mundo´donde poner su granito de arena. Pero siempre serán amigas, se tendrán unas a otras y soñarán juntas por cumplir sus sueños y sus objetivos...su vinculo es más fuerte que un roble y ni la sierra mas dura y enorme del mundo les cortaría el tronco donde crecen cada día sus ramas de la hermandad, el cariño, el respeto y el culto por la vida que desean...

Si os interesa saber cuales fueron sus aventurados encuentros...no habrá que esperar mucho porque ya han pedido a la luna que medie con el sol y haga los días más largos para poder encontrar un momento que les haga sentir el calor de la amistad...

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